Redacción BLes – Los despliegues conflictivos del régimen chino alrededor del mundo son ya habituales, pero ahora su máximo líder, Xi Jinping, ordenó al ejército prepararse para entrar en acción. 

Este es un hecho que llama poderosamente la atención, aunque diga que es solo con propósitos “no bélicos”.

En el contexto actual, el Partido Comunista de China (PCCh) tiene querellas activas con docenas de países. Asimismo, cuenta con una numerosa flota de cientos de barcos “pesqueros” que surcan los mares intimidando a los países que no se ajustan a sus polémicas políticas territoriales. 

Estas circunstancias dan una idea de que, ciertamente, las fuerzas armadas del régimen chino no han permanecido inactivas en ningún momento, sino todo lo contrario.

Más aún, si tenemos en cuenta que durante años han escalado sus incursiones y su retórica amenazadora contra la soberanía de Taiwán, a la que pretende invadir a pesar de ser una nación democrática con más de 23 millones de habitantes.

Así, la orden emitida por Xi el 13 de junio no pasa desapercibida, tampoco el esquema general compuesto por 59 artículos que sirve de base jurídica para las operaciones militares que entraron en vigor el 15 de junio de 2022.  

La nueva directiva, difundida por los canales oficiales de información, da lugar a muchas especulaciones, incrementadas por el hecho de que no se publicó en su totalidad. 

Por su parte, el medio Radio Free Asia, comenta al respecto: “… que hace temer que Beijing pueda estar preparándose para invadir la isla democrática de Taiwán, bajo la apariencia de una ‘operación especial’ no clasificada como guerra”.

En este sentido, la aparente inocuidad de la movilización de las fuerzas armadas chinas con objetivos no bélicos también podría ser el primer paso oficial hacia una guerra a gran escala. 

Más aún, teniendo en cuenta que esta orden de preparación de acciones “no bélicas” sigue a una orden de movilización emitida el mes pasado durante una reunión interna confidencial del Partido Comunista de la provincia de Guangdong, China.

Esta activación de la enorme maquinaria bélica lleva a presagiar las peores perspectivas para el mundo libre, dado que podría ser la implementación efectiva de “… una orden de movilización nacional de las altas esferas del PCCh”.

La orden de movilización nacional de Guangdong

En una publicación poco difundida, el Lutheran Times (路德時評, en chino) reveló “… los secretos de la conspiración y la preparación del PCCh para lanzar una nueva estrategia y táctica, para una nueva guerra popular contra todo el mundo, bajo el liderazgo de Xi Jinping”.

Y agregó: “El paso de la provincia de Guangdong al estado de guerra fue la aplicación de una orden de movilización nacional de las altas esferas del PCCh, dirigidas por Xi, para prepararse para la guerra”. 

Asimismo, explica: “La guerra popular, para el Partido Comunista Chino, es una guerra librada con las vidas, los bienes y los recursos de todo el pueblo chino y de todos los chinos como herramientas y armas de guerra”.

Y complementa a continuación con: “Para el bando agresor, se trata de una guerra en la que se utilizan las vidas, los bienes y las posesiones del otro bando como objetivo y resultado de la guerra, para mantenerlo como rehén, intimidar y coaccionar para que admita la derrota”.

Es de tener en cuenta que la provincia de Guangdong es la más poderosa de China en términos de economía y población, y tiene que sacrificarse para cumplir la estrategia de Xi.

Para el Lutheran Times: “Está claro que el principal campo de batalla y la estrategia no son solo Taiwán, sino también Estados Unidos y toda la región del Pacífico”. 

Escalar el conflicto a escala mundial significa el compromiso y sacrificio de todo el pueblo chino, junto con  la totalidad de sus recursos.

“Se trata de una táctica de guerra suprema que supera la comprensión de Occidente sobre la guerra mundial, pero Occidente no se da cuenta de que esta es su mayor debilidad frente al nuevo modelo de guerra comunista chino”, sigue advirtiendo el Free Lutheran Times. 

Acciones recientes de Estados Unidos ante el régimen chino

Por su parte, el gobierno estadounidense muestra en la actualidad un cambio definido hacia el régimen chino, expresado por el secretario de Estado, Antony Blinken, en su discurso del 26 de mayo de 2022.

Así lo expresó: “Aunque la guerra del presidente Putin continúe, seguiremos centrados en el reto más serio a largo plazo para el orden internacional, que es el que plantea la República Popular China…”

Y agregó: “China es el único país que tiene tanto la intención de remodelar el orden internacional como, cada vez más, el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para hacerlo”.

También definió: “No podemos confiar en que Pekín cambie su trayectoria. Por ello, configuraremos el entorno estratégico en torno a Pekín para hacer avanzar nuestra visión de un sistema internacional abierto e integrador”

Para Blinken está claro que el principal reto de seguridad nacional de Washington es el PCCh. En este sentido, la percepción de esta administración demócrata coincide con la anterior administración republicana.

Asimismo, un alto funcionario estadounidense amplió el contexto en una sesión informativa previa al discurso de Blinken, diciendo que la política de su país se centra en “limitar la capacidad de Pekín para llevar a cabo prácticas coercitivas”.

Además, manifestó que Washington y sus aliados buscan: “aprovechar nuestra fuerza colectiva” y “cerrar las vulnerabilidades que China puede explotar”. 

No obstante, el ex asesor de la Casa Blanca en el Consejo de Seguridad Nacional, Matthew Pottinger, considera: “Mientras que el ‘alma’ de la política de EE. UU. enfatiza ahora sistemáticamente la rivalidad con Beijing, el ‘cuerpo’ aún no ha seguido del todo”. 

Pottinger hace notar que durante la presente administración estadounidense se echan en falta acciones concretas para impedir el flujo de capital y tecnología estadounidenses hacia el complejo militar-industrial chino, además de otras acciones contradictorias, que favorecen al PCCh. 

Y no sería de extrañar la necesidad de un ajuste de la postura estadounidense, dado que la destrucción de Estados Unidos podría ser el principal objetivo del régimen chino, tal como se desprende de las palabras de su líder, Xi Jinping:

 “… nuestra lucha y contienda por el poder con Occidente es irreconciliable y, por lo tanto, será inevitablemente larga, compleja y a veces extremadamente aguda”, cita el investigador, Ian Easton, en su libro “La lucha final: Dentro de la estrategia global de China” (The Final Struggle: Inside China’s Global Strategy).

También mencionó la frase de Xi: “La desaparición definitiva del capitalismo y el triunfo final del socialismo serán inevitablemente un largo proceso histórico”, por lo que se puede tomar su movilización del ejército como una primera etapa del “embate final”. 

Sin embargo, es de asumir que todas las naciones de cultura occidental se defiendan, ante el riesgo de que su civilización pueda desaparecer, parcial o totalmente. 

De hecho, el PCCh ha intentado durante décadas hacer desaparecer la milenaria cultura tradicional china, aunque sin éxito. 

José Hermosa – Redacción BLes