Redacción BLes – La fusión nuclear, el mismo proceso natural que impulsa el sol y las estrellas, puede ser la última fuente de energía verde en la Tierra.

Aunque plantea secretos y obstáculos que los científicos no han podido descifrar, un grupo de investigadores confía en poder reproducir el proceso dentro de cuatro años, según un informe publicado el 29 de septiembre en la revista Journal of Plasma Physics, como informó Live Science.

“Prácticamente todos nosotros nos metimos en esta investigación porque estamos tratando de resolver un problema global realmente grave”, dijo el autor del informe, Martin Greenwald, físico de plasma del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). “Queremos tener un buen efecto en la sociedad. Necesitamos una solución para el calentamiento global; de lo contrario, la civilización estará en problemas. Esto parece que podría ayudar a solucionarlo”.

Junto con una empresa derivada, Commonwealth Fusion Systems, los científicos del MIT están construyendo un nuevo modelo experimental para replicar el proceso, bautizado como reactor SPARC (El más pequeño, económico, compacto y financiado por el sector privado).

Con el SPARC, los investigadores esperan recrear “plasmas ardientes”, un elemento esencial para las reacciones de fusión en curso, como las del sol.

Un plasma ardiente es aquel en el que las reacciones de fusión proporcionan la mayor parte del calentamiento del plasma, explica el Departamento de Energía. Sin embargo, como informó Live Science, la regulación del plasma ardiente en las reacciones no ha sido dominada hasta ahora por la ciencia, y los investigadores todavía están tratando de descifrarla por completo.

Aun así, el dispositivo SPARC, que se construirá el próximo mes de junio, podría estar listo para su primera reacción de fusión tan pronto como en 2025. Eso es una década antes de lo que se espera de otro proyecto de fusión llamado Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER), cuyo funcionamiento está previsto para 2035. Sin embargo, lleva en construcción desde 2013.

El proyecto SPARC utiliza imanes superconductores de alta temperatura, que no se comercializaron hasta 2015. Los imanes pueden producir campos magnéticos con un alcance máximo de 21 teslas y son casi el doble de potentes que los utilizados en el ITER, con 12 teslas.

Gracias a los imanes más avanzados, el centro de SPARC será mucho menos voluminoso. Live Science señala que el corazón del ITER tiene un diámetro tres veces mayor y un volumen entre 60 y 70 veces mayor que el del SPARC.

“Esa drástica reducción de tamaño va acompañada de una reducción de peso y coste”, dijo Greenwald, que también es el científico principal del proyecto SPARC. “Ese es realmente el cambio de juego”.

El SPARC, aunque no se abastece directamente de electricidad, puede extraer calor de sus reacciones de fusión que sí lo harán. El vapor del calor emitido por el reactor de fusión impulsará una turbina y un generador eléctrico, produciendo así electricidad.

Greenwald afirmó que las centrales de fusión serían el sustituto ideal de las centrales de combustibles fósiles por el mismo mecanismo, lo que facilita su integración en el sistema.

Añadió que el dispositivo de fusión en el que están trabajando puede producir como máximo 1.000 megavatios o el doble de la producción total de electricidad que genera actualmente Estados Unidos, de 500 megavatios.

El SPARC podría producir electricidad en un plazo de 10 años desde que los investigadores comiencen a realizar las primeras reacciones de fusión con él. Pero sería necesario construir un dispositivo independiente, denominado reactor ARC (Económico, Robusto y Compacto), para convertir el calor emitido por el SPARC.

Aunque parece ambicioso, Greenwald confía en que podrán alcanzar el objetivo.

Las centrales nucleares han estado generando energía mediante la fisión nuclear, en la que se separan los átomos, una reacción que también genera residuos radiactivos. Según la Administración de Información Energética, estos materiales pueden seguir siendo perjudiciales para la salud humana durante miles de años.

Sin embargo, durante la fusión, los núcleos atómicos se combinan a una temperatura de 100 millones de grados centígrados para generar energía. Como señaló Live Science, no produce gases de efecto invernadero ni tampoco otro contaminante y requiere sustancias disponibles en abundancia, como el hidrógeno.

Laura Enrione – BLes.com

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