Redacción BLes – Cuando la gente piensa en las pinturas rupestres, la mayoría imagina que fueron realizadas por un grupo de hombres primitivos, vestidos con hojas y sentados en torno a un fuego después de la caza.

Sin embargo, muchos de los frescos descubiertos en cuevas, superan por mucho las líneas simples que podrían haber llegado a realizar este tipo de hombres primitivos.

Por ejemplo, un fresco de un bisonte descubierto sobre una piedra en Altamira -al Norte de España- parece haber sido realizado por un verdadero artista.

Este utilizó cuatro pinturas hechas de minerales, lo que permitió que las tonalidades no se decoloren y que sigan permaneciendo netas y luminosas, aún después de 16.000 años. Se utilizó pintura a base de hierro para realizar los colores rojos, amarillos y marrones, mientras que el color negro se formó a base de dióxido de manganeso. Al parecer, la gente de este tiempo poseía técnicas de dibujo y pintura extraordinarias, así como materiales y pinturas bastante desarrollados.

Fuente: Sr. Burkitt, la Edad de piedra (1955). El fresco data de 15000 y 12000 a C. (Pixabay)
Fresco de un bisonte encontrado en una caverna de Altamira en el norte de España. El fresco data de 15000 y 12000 a C. (Pixabay)

Otro hallazgo increíble son las pinturas de Chauvet-Pont d’Arc en Ardèche (región francesa de Auvernia-Ródano-Alpes).

En ellas aparecen todo tipo de animales: desde herbívoros como caballos, bisontes, ciervos y rinocerontes hasta depredadores como panteras, osos, hienas y leones de las cavernas.

La investigadora Anita Quiles, del Instituto Francés de Arqueología Oriental, y sus colegas compilaron más de 250 datos de radiocarbono de muestras de carbón vegetal encontrados en el suelo de la cueva, marcas en las paredes y huesos de animal hallados en la cueva.

Para su sorpresa, las muestras de carbón vegetal corresponden a las dos etapas de ocupación humana de la cueva: la primera hace entre 37.000 y 33.500 años y la segunda hace entre 31.000 y 28.000 años, muchos años antes de lo que se pensaba.

En la caverna de La Marche, también en Francia, se encontraron pinturas impresionantes de leones, osos, antílopes, caballos y 155 retratos humanos.

Es realmente difícil asociar a estos hombres retratados con el hombre primitivo debido a su sorprendente parecido con los hombres de la era moderna, por ejemplo uno de los frescos sobre una piedra tiene la figura de un hombre que lleva puesto un sombrero. ¿Es racional que los hombres-mono del pasado hayan podido pintar algo así? ¿cómo se podrían haber imaginado cómo son los trajes modernos?

Por ello, dado que los estilos artísticos utilizados sobre estos frescos de piedra se asemejan a los estilos del arte moderno, muchos concluyeron en que estas obras fueron realizadas por artistas de nuestro tiempo, a pesar de que los números “no cierren”.

Como las imágenes lo revelan, estos descubrimientos contradicen la ciencia actual, la cual aceptó la teoría de la evolución de Darwin, a pesar de sus evidentes brechas.

Los hombres representados sobre algunos de los frescos llevan ropas similares a los occidentales del tiempo medieval o la edad moderna, por lo cual estas pinturas podrían haber sido grabadas por habitantes de una o varias civilizaciones prehistóricas. De hecho, a lo largo del tiempo se han encontrado muchas reliquias de alto valor artístico que superan los 10 millones de años de antigüedad.

Una teoría aceptada por algunos científicos intrépidos, aunque no muy divulgada, es la de la existencia de civilizaciones prehistóricas las cuales sufrieron golpes destructivos y luego una nueva civilización se desarrolló hasta llegar a un nuevo colapso. Por eso los objetos encontrados no pertenecen a un solo periodo prehistórico, sino a distintos ciclos que se sucedieron, uno tras otro.

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