Esta historia habla sobre la lealtad de un hombre a su esposa ya mayor, a pesar de las tentaciones que le ofrecía la sociedad.

En la antigüedad el matrimonio se consideraba algo sagrado que era arreglado por el Cielo. Así también pensaba el respetado diplomático de la antigua China, Yan Ying.

Un funcionario visitó un día la casa de Ying y notó que una anciana recibía a los invitados y le preguntó si era su esposa. Ying respondió que sí. El funcionario le dijo: “Es vieja y fea. Tengo una hija joven y hermosa. ¿Qué tal si te casas con ella?”

Escuchando sus palabras, le dijo seriamente: “Mi esposa ya es mayor y no es bella, pero he vivido con ella durante décadas. Además, me confió toda su vida sin importar mi estatus social o mi apariencia. ¿Cómo puedo abandonar el compromiso que tengo con ella?”

En otra ocasión, un amigo vio a su esposa y trató de persuadirlo para que la abandonara, a lo que él le contestó: “Abandonar a una esposa mayor es ilegal e inmoral, y juntarse con una joven belleza es promiscuo y va en contra de los principios del Cielo”.

En la sociedad de hoy, muchos matrimonios se separan y algunos ni siquiera llegan a casarse. Conviven juntos y cuando se cansan van en busca de otra pareja, ignorando que este comportamiento daña a la familia y a la sociedad.

Quizás ya sea momento de retornar a los valores tradicionales.

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Temas: Categorías: Cultura