Redacción BLes – El primer ministro de Inglaterra, Boris Johnson, continúa luchando por su vida política después de admitir la semana pasada que asistió a una fiesta en el jardín de Downing Street en mayo de 2020, cuando la nación estaba bajo estrictas normas de cierre por el Covid. Su último anuncio fue que levantará todas las restricciones por omicrón a partir de la semana que viene.

En medio de las protestas y críticas iniciadas por el “partygate”, que van en aumento, dos momentos que incrementaron la presión sobre Johnson fueron durante la sesión parlamentaria del miércoles, en la que el diputado Christian Wakeford anunció que dejaba el Partido Conservador y se unía al Partido Laborista, y otro en el que el exministro del gabinete conservador, David Davis acusó a Johnson de no asumir sus responsabilidades y le dijo: “¡En el nombre de Dios, vete!”.

Un grupo de diputados tories aseguran que se podrán sumar suficientes cartas para desencadenar para forzar su destitución y desencadenar una disputa de liderazgo en el Partido.

Acorde a lo que indica Associated Press, las reglas conservadoras establecen que para poner en marcha una impugnación del liderazgo, 54 de los 360 diputados conservadores deben escribir cartas de censura al presidente del Comité de 1922 del Partido.

El diputado desertor de las filas de Johnson, Wakeford, se convirtió este martes en el séptimo tory en revelar públicamente que había presentado una carta para celebrar la votación contra Johnson.  

Al parecer, según aseguró un diputado, hay unas 20 cartas, “algunas enviadas, otras en borrador”, de las 54 necesarias. El legislador conservador Andrew Bridgen, partidario de un cambio, dijo que pensaba que el umbral de 54 letras se alcanzaría “esta semana”.

Entre tanto, el primer ministro intentó el miércoles cambiar el rumbo de las conversaciones durante la sesión al anunciar el final de todas las restricciones en Inglaterra aprobadas contra ómicron, a partir del 26 de enero, que incluye el uso obligatorio de mascarillas. 

Además, trató de defenderse de las afirmaciones de su antiguo asesor Dominic Cummings, quien manifestó que Johnson mintió al Parlamento al decir que creía que la fiesta en el jardín de Downing Street era un evento de trabajo. “Nadie me dijo que esto era un evento, eso va en contra de las reglas”, declaró Johnson a la cadena británica Sky News.

La funcionaria principal Sue Gray que está investigando las fiestas nocturnas “viernes de vino” tendría el informe para la próxima semana, y Johnson instó a su partido a retener el juicio hasta entonces.

Jake Berry, un aliado de Johnson manifestó su apoyo diciendo, “ahora es el momento de respaldar al primer ministro”. Mientras que Jonathan Gullis instó a los colegas que habían enviado cartas a retirarlas.

Mientras que James Heappey, ministro de las Fuerzas Armadas, manifestó que él también estaba enojado con lo sucedido, pero agregó que “el primer ministro se paró en el despacho y expuso su versión de los hechos y se disculpó profusamente con el público británico”.

“Elijo creer lo que ha dicho el primer ministro. Pero sé que eso no es lo suficientemente bueno para muchos de mis electores”, manifestó.

Vanesa Catanzaro – BLes