La ley pretende defender a la etnia uigur de su explotación como mano de obra esclava. Según la ONU, hay un millón de uigures en centros de formación que son de reeducación y tortura.

Este martes ha entrado en vigor en Estados Unidos la ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur. Esta ley prohíbe la importación de bienes producidos en la región china de Sinkiang por mano de obra esclava de la etnia uigur. Sin embargo, se teme sus posibles consecuencias sobre el comercio mundial. 

A partir de ahora, las empresas norteamericanas que importen bienes desde la región china de mayoría uigur deben demostrar que éstos no son fruto del trabajo forzoso. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en ingles) comenzará a implementar así la ley aprobada el año pasado por unanimidad en el Congreso, aunque no está claro con qué rigor.

“Las empresas deben identificar rápidamente cualquier vínculo de la cadena de suministro con Sinkiang y salir de la región o correr el riesgo de violar la ley de EE UU y ver que sus productos son paralizados en la frontera estadounidense“, explica Jim Wormington, defensor de la responsabilidad corporativa en la ONG Human Rights Watch.

Las empresas de EE UU que importen bienes desde la región china de mayoría uigur deben demostrar que éstos no son fruto del trabajo forzoso

Washington asegura que, en el marco de la ley, podría tomar medidas contra otros Gobiernos y empresas que continúan haciendo negocios con Sinkiang. EE UU y otros países acusan a China de aplicar una política de genocidio contra los uigures y otras minorías musulmanas de la región.

Se acusa a China de internar a los uigures en lugares que Pekín llama “centros de formación profesional”, pero que los críticos definen como campos de reeducación política, abusos y tortura. Según Naciones Unidas,  al menos un millón de ciudadanos de la etnia uigur son mantenidos contra su voluntad en estos lugares.

Habitantes de la etnia musulmana uigur protestan en Urumqi, China. 2009 (YouTube/
uyghurturk1)

China lo niega, pero el Congreso de Estados Unidos asegura que a las empresas chinas se les ofrecen incentivos “para abrir fábricas muy cerca de los campos de internamiento y para recibir a detenidos transferidos a lugares de fabricación de satélites en otras provincias”.

El Congreso de EE UU asegura que a las empresas chinas se les ofrecen incentivos “para abrir fábricas muy cerca de los campos de internamiento”

Basándose en un informe del Departamento de Estado de 2020, la cámara acusa a los Gobiernos locales de China de recibir “fondos adicionales por cada recluso obligado a trabajar en estos sitios por una fracción del salario mínimo o sin compensación alguna”.

¿Más problemas para el comercio mundial?

Pekín ya advirtió hace unos días que la entrada en vigor de esta ley perjudicaría “gravemente” los lazos entre ambas naciones. Según el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Wang Wenbin, “si la ley se aplica, perturbará gravemente la cooperación normal entre China y EE UU y las cadenas industriales y de producción mundiales“.

La ley perturbará gravemente las cadenas industriales y de producción mundiales”, acusa China

En una conferencia de prensa en Pekín, el portavoz rechazó la ley norteamericana como “una forma de reprimir a China bajo el pretexto de la defensa de los derechos humanos”. “EEUU socava las reglas internacionales y daña la estabilidad de las cadenas de suministro”, dijo, según el diario chino Global Times.

 

Habitantes de la etnia musulmana uigur protestan en Urumqi, China. 2009 (YouTube/
uyghurturk1)

Más allá del enfrentamiento entre ambas superpotencias está por ver si efectivamente la ley puede perjudicar en todo el mundo la cadena de producción industrial que intenta volver a la normalidad (tras la crisis del covid, la crisis de suministros y ahora las repercusiones de la invasión rusa de Ucrania).

La ley obliga a fabricantes e importadores a garantizar que sus cadenas de suministro están libres de trabajo forzoso uigur. Pero como señala Newsweek, la nueva normativa “va a poner patas arriba los vínculos comerciales existentes entre los dos países y su impacto también se dejará sentir en las empresas extranjeras con mayores importaciones de China y exportaciones a EE UU”.

De Xinjiang sale el 40% del polisilicio, un 25% de la pasta de tomate, un 15% del lúpulo y una quinta parte del algodón mundial

Las fábricas de Xinjiang son básicas para algunas industrias norteamericanas, como la textil y la solar. Pero según Kharon, una empresa de datos y análisis, Xinjiang produce más del 40% del polisilicio del mundo, un 25% de la pasta de tomate y una quinta parte del algodón mundial.

Nuevas pruebas del trabajo forzado de los uigures en la industria del algodón de China (Youtube/BBC News)

En The New York Times aseguran que Xinjiang también es responsable del 15% del lúpulo mundial y de una décima parte de las nueces, los pimientos y el rayón. Posee el 9% de las reservas mundiales de berilio y es la sede del mayor fabricante de turbinas eólicas de China, responsable del 13% de la producción mundial.

Podría alimentar la inflación

La compañía tecnológica Altana AI calcula que de unos 10 millones de empresas en todo el mundo que compran, venden o fabrican “cosas físicas”, aproximadamente un millón estarían afectadas por la aplicación completa de la ley. Evan Smith, su director ejecutivo dice al NYT que no se trata de “buscar agujas en un pajar… Esto afecta a un porcentaje significativo de todos los bienes cotidianos del mundo”.

La opinión pública no está preparada para lo que va a ocurrir… El impacto va a ser de miles de millones de dólares”

El análisis del periódico neoyorquino anuncia “dolores de cabeza” a las empresas por las más que probables interrupciones en la cadena de suministro. “También podría alimentar la inflación si las empresas se ven obligadas a buscar alternativas más caras o los consumidores empiezan a competir por productos escasos”, asegura el rotativo.

“La opinión pública no está preparada para lo que va a ocurrir… El impacto en la economía global y en la economía estadounidense se mide en muchos miles de millones de dólares, no en millones de dólares”, afirma Alan Bersin, ex comisionado de Aduanas y Protección de Fronteras de EE UU.

Rear of MSC Anya

Fuente: 20minutos.es