Redacción BLesUn hombre en Corea del Norte será ejecutado por un escuadrón de fusilamiento por haber ‘contrabandeado’, vendido y distribuido copias digitales de la serie surcoreana ‘El Juego del Calamar’ que el régimen comunista coreano prohibió el año pasado.

Según el reporte de Radio Free Asia que habló con varias personas en condición de anonimato por temor a su seguridad, siete estudiantes fueron ‘atrapados’ viendo la serie en la escuela que consiguieron a través de otro estudiante que la trajo desde China en una memoria USB.

El estudiante que compró una de las copias de la serie recibió cadena perpetua, mientras que otros seis que vieron el programa han sido condenados a cinco años de trabajos forzados, y los profesores y administradores de la escuela han sido despedidos y serán enviados a trabajar en minas remotas o aislados de la sociedad.

El informe describe que el motivo por el que la dictadura de Kim Jong Un habría prohibido la serie surcoreana es por la similitud que se vive en el hermético país con el descrito en la serie:

Gente empobrecida o endeudada que reciben la oferta de jugar juegos infantiles a cambio de grandes premios de dinero, pero que si pierden son directamente asesinados, en algunos casos se sustraen sus órganos para vender en trasplantes.

Irónicamente, por haber traído una copia de una serie de TV —más allá de lo violenta y grotesca— este hombre será ejecutado y otros pasarán su vida en prisión o serán aislados de la sociedad.

A pesar del esfuerzo de las autoridades comunistas, la serie que es también un éxito mundial se ha difundido clandestinamente en Corea del Norte a través de discos compactos, memorias USB, etc.

“Todo comenzó la semana pasada cuando un estudiante de secundaria compró en secreto una unidad flash USB que contenía el drama surcoreano Squid Game y lo vio con uno de sus mejores amigos en clase”, dijo una fuente de las fuentes policiales en la provincia del norte de Hamgyong.

“El amigo se lo contó a otros estudiantes, que se interesaron, y compartieron el pendrive con ellos. Fueron atrapados por los censores del 109 Sangmu, que habían recibido una denuncia anónima”, agregó la fuente.

109 Sangmu, es un ‘grupo de ataque’ del gobierno que se dedica a atrapar a los que ven videos ilegales, conocida oficialmente como Grupo de la Oficina de Vigilancia 109.

El año pasado, el régimen comunista coreano aprobó la una ley para ‘Eliminar el pensamiento y la cultura reaccionarios’ un término antes usado por el régimen comunista chino durante sus campañas para erradicar la cultura tradicional china.

Bajo la implementación de esta nueva ley, las personas pueden ser sentenciadas a muerte por mirar, mantener, o distribuir materiales de países capitalistas, especialmente de sus rivales como Corea del Sur y Estados Unidos.

“Los residentes están sumergidos en ansiedad, ya que los siete serán interrogados sin piedad hasta que las autoridades puedan averiguar cómo se introdujo el drama con la frontera cerrada debido a la pandemia de coronavirus”, dijo la fuente, y agregó: “Significa que pronto soplarán los sangrientos vientos de la investigación y el castigo”.

Según el testimonio dado a Radio Free Asia, la dictadura comunista norcoreana no descansará con solo castigar a los siete estudiantes involucrados, sino que irá tan lejos como buscar a cada ciudadano que compró un disco compacto o una memoria USB y se asegurará que cada persona que pasó por el medio sea castigada, y es muy probable que quienes no hayan estado involucrados caigan en la redada.

Pero la investigación y el consecuente castigo se realizan todo bajo el pretexto de que ‘la educación de los estudiantes fue descuidada’ una táctica típica de los regímenes comunistas que utilizan rótulos engañosos para esconder su brutalidad.

En cuanto a los docentes de la escuela, la fuente explicó que “es seguro que se los enviará a trabajar a las minas de carbón o se les exiliará a las zonas rurales del país, por lo que los demás profesores de la escuela están preocupados de que también les pueda pasar a ellos si uno de sus alumnos también se ve involucrado en la investigación”.

No obstante, según otra de las fuentes de Radio Free Asia, uno de los siete estudiantes logró evitar la sentencia pagando un soborno de 3000 dólares a las autoridades, un rumor que corre entre los vecinos dijo.

“Los residentes se quejan de que el mundo es injusto porque si los padres tienen dinero y poder incluso sus hijos condenados a muerte pueden ser liberados”, exclamó la fuente.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com

 

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.