Tras la rendición de Japón en la II Guerra Mundial, la entonces República de China, uno de los vencedores, retomó el control de Taiwán. Pero desde 1927 en la China continental se estaba librando una guerra civil.

CHINA.-Las actuales diferencias entre China y Taiwán comenzaron en el año de 1945. En ese momento la isla estaba bajo el control de Japón, que se la había arrebatado a la dinastía china Qing 50 años atrás.

Tras la rendición de Japón en la II Guerra Mundial, la entonces República de China, uno de los vencedores, retomó el control de Taiwán. Pero desde 1927 en la China continental se estaba librando una guerra civil.

En un bando luchaban los republicanos nacionalistas del Kuomintang guiados por Chiang Kai Shek, que gobernaba el país. En el otro, estaban los comunistas chinos liderados por Mao Zedong.

Chiang Kai-shek pone su gobierno en Taiwán

Finalmente, el Partido Comunista Chino logró la victoria y el 1 de octubre de 1949 Mao Zedong proclamó el nacimiento de la República Popular China. Dos meses después, Chiang Kai-shek, el perdedor, implantó su gobierno nacionalista en Taiwán.

Chiang Kai-Shek siguió presentando a su gobierno como única autoridad legítima de China e implantó en Taiwán la ley marcial, que duraría hasta 1987. Desde ese entonces, Pekín se propuso recuperar la isla. Incluso por la fuerza, de ser necesario.

Muchos países occidentales le reconocieron como el único gobierno chino, mientras que el gobierno comunista de Mao era considerado ilegítimo. Todo en el contexto de enfrentamiento ideológico mundial de la Guerra Fría.

EE. UU. temía que Taiwán cayera en manos comunistas

Taiwán tenía el apoyo de EE. UU., que temía que la isla cayera en manos comunistas, como ocurrió con el norte de Corea y, luego, con Vietnam.

Sin embargo, a partir de 1971 la situación cambió radicalmente. En ese momento, EE. UU. y la China de Mao compartían adversario: la Unión Soviética.

Esto facilitó el acercamiento diplomático entre estos antiguos rivales. Y en octubre de 1971, las Naciones Unidas reconocieron a la República Popular de China— el gobierno comunista de Mao— como “el único representante legítimo de China” ante la ONU.

En el 79 también lo hizo EE. UU.. Pero, al mismo tiempo, EE. UU. seguía siendo el aliado más importante de Taiwán. EE. UU. suministraba armas al gobierno de la isla y advirtieron de que cualquier ataque de Pekín constituiría una “grave preocupación” para EE. UU.. Y esa posición la mantiene hasta hoy.

Actualmente solo 15 estados reconocen a la República de China, Taiwán, como Estado soberano. La República Popular China se niega a tener relaciones diplomáticas formales con los países que reconocen a Taiwán, entre los que están Guatemala, Nicaragua, Honduras y Paraguay.

Los gobernantes taiwaneses, por su parte, defienden que Taiwán es un Estado soberano, con su propia Constitución y su propio gobierno, además de un ejército de unos 300 mil soldados.

En los 80 Pekín propuso una fórmula llamada “un país, dos sistemas“. Es decir, que le prometía a Taiwán una autonomía significativa si aceptaba la unificación con China. Pero Taiwán lo rechazó.

En 2005 China aprobó una “ley antisecesión”, que reivindica su derecho a recurrir a “medidas no pacíficas” contra Taiwán si intenta separarse de China Continental.

Fuente: elimparcial.com