Los investigadores pedían autorización para visitar cuevas y criaderos de animales silvestres cercanos a la ciudad donde se detectó el primer caso de COVID-19 para estudiar la teoría de la propagación natural del virus. Sin embargo, Pekín obstruyó las investigaciones como lo ha hecho desde el inicio de la pandemia

Mientras el mundo continúa expectante sobre el origen del COVID-19, China insiste en bloquear las investigaciones. Recientemente Pekín negó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el acceso a cuevas de murciélagos cercanas a Wuhan, el epicentro de la pandemia.

La comitiva visitaría esta zona para estudiar la teoría de la propagación natural del virus, que tiene como protagonistas a los mamíferos alados. Sin embargo, esto no estaría dentro de los planes del gigante asiático, que también se opone a una segunda investigación sobre los inicios del coronavirus.

Según el Washington Post, científicos de la OMS han intentado explorar cientos de cuevas de murciélagos en la prefectura de Enshi, en Hubei. Esta se ubica a seis horas al oeste de la ciudad china que reportó el primer caso del virus.

Por otra parte, los investigadores han tratado de indagar las áreas de cultivo de vida silvestre cercanas a Wuhan. Antes de la pandemia este territorio era utilizado para criar miles de criaturas salvajes, entre ellas pangolines, serpientes y civetas.

De acuerdo con los expertos, estos serían un potencial foco de contagio entre animales y humanos. Es por esto que argumentan que investigar las granjas sería un paso clave para esclarecer el brote del COVID-19.

No obstante, aún quedan otras opciones sobre la mesa. Además de la hipótesis de la transmisión natural, también se mantiene bajo estudio la teoría de la fuga del laboratorio. Por su parte, China ha negado innumerables veces esta posibilidad.

Alerta en los mercados húmedos

Los mercados húmedos han estado en el centro de la discusión sobre el origen de la pandemia. Más aún luego de revelarse que estos tenían prohibido vender animales vivos a pocos días de reportase el primer contagio en China.

Ante esto, Pekín ha insistido en que el virus se originó en otro lugar. Medios locales sostienen que la prohibición comenzó en diciembre de 2019, solo ocho días antes de reconocer el brote de COVID-19 en un mercado de Wuhan.

Asimismo, seis mercados húmedos cerraron en marzo de 2020 cuando el virus ya se había propagado a otros países del mundo. Aún no está claro a qué se debe su cierre tan anticipado.

Una fuente de la cadena de suministro del mercado de Wuhan afirmó al Washington Post que los animales vendidos allí provenían de la provincia de Hubei y Enshi. Por otra parte, se sabe que las cuevas de dichas zonas registran tráfico de personas. Además que las granjas de animales clausuradas se ubican a una milla aproximadamente de la entrada de las cuevas.

Una portavoz de la embajada china en Washington no pudo confirmar si los murciélagos o los animales salvajes de las granjas de Enshi fueron examinados alguna vez para detectar el virus.

Los científicos estiman que las cuevas podrían explicar el contagio entre animales y humanos antes de llegar a Wuhan. No obstante, el hermetismo de China complica las indagaciones.

«Ese tipo de proximidad de animales de granja y murciélagos que podrían ser portadores de coronavirus es exactamente lo que nos preocupa», afirmó Michael Worobey, biólogo evolutivo de la Universidad de Arizona al Washington Post.

María José Olea Álvarez – Panampost.com

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