Los dueños de restaurantes, bares y otros comercios gastronómicos se unieron bajo la bandera de “Io Apro” para desafiar las restricciones del gobierno de Mario Draghi en Italia.

Un grupo de comerciantes bajo la bandera de “Io Apro” (#YoAbro) se dispuso este miércoles enfrentar las medidas restrictivas del gobierno del tecnócrata Mario Draghi, abriendo todos sus locales gastronómicos a máxima capacidad.

Además, en el corazón de Roma, frente al Congreso, se reunieron miles de manifestantes para reclamar por la libertad de la actividad económica plena. Como describieron muchos de los entrevistados, los comerciantes están en un “punto de no retorno” en Milán y Roma, y las nuevas medidas serán una condena a que “todo el sector desaparezca“, algo que según los protestantes, el gobierno no entiende.

Recientemente Draghi asumió como Primer Ministro del gobierno italianoluego de varios meses de crisis política que resultó en la caída del gobierno de extrema izquierda de Giuseppe Conte. Si bien Draghi venía a traer “sensatez y moderación” en la política de Estado, una reciente suba de casos hizo que el mandatario centrista vuelva a aplicar las viejas recetas de cuarentenas estrictas, con especial foco al sector gastronómico.

El confinamiento fue decretado por lo menos para todo el mes de abril, y desde antes del anuncio los grupos de comerciantes ya estaban planificando protestas en caso de que el mandatario dé la peor noticia posible.

El anuncio terminó revelando que comer y beber en restaurantes, bares y cafés queda totalmente prohibido en todo el país hasta al menos fin de mes. Solo se permiten los servicios de comida para llevar o de entrega.

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La marcha frente a la Cámara de Diputados resultó en una represión brutal por parte de la policía. La masiva multitud de manifestantes bajaron sus máscaras para gritar “¡Trabajo!” y “¡Libertad!“, mientras tiraban bengalas de humo rojo y arrojaban piedras al edificio legislativo.

El pedido de los protestantes era que el Congreso declare ilegal el confinamiento tan estricto que firmó Draghi, y que además se los recompense por todos los meses de 2020 en los que estuvieron obligados a cerrar sus puertas, muchos, para siempre.

Los agentes de seguridad acusaron a algunos manifestantes de atacar un cordón policial, e incluso todos los medios repitieron las imágenes de un policía herido por la protesta. Si bien es cierto que la protesta estalló en caos y violencia, los participantes aseguraron que fue la policía quien primero los reprimió “desproporcionadamente.

Giancarlo, entrevistado por la cadena AP en plena marcha, contó que es el propietario de un hotel y un restaurante situados cerca de la Fontana di Trevi. Sus establecimientos, cuya clientela es en un 93% extranjera, llevan más de un año cerrados. “¡Nos dan migajas! Tengo un hotel por el que pago 500.000 euros al año y he recibido solamente 50.000 euros de ayuda desde que empezó la pandemia“, recriminó. 

Había planeado reabrir en abril. Draghi y sus amigos dijeron ‘no’. Los ‘todopoderosos’ quieren matar de hambre a Italia para comprar nuestras empresas a precios bajos. Este virus es una comedia“, expresó con furia.

Elena, otra entrevistada por el medio internacional, aseguró ser propietaria de un pequeño restaurante de comida vegana, y dijo que a partir de este miércoles abrirá con normalidad pese a las directivas del gobierno. “El año pasado obtuvimos dos multas de 600 euros. Desde entonces, tuve que cerrar. Pero después abrimos y todavía no recibimos la visita de inspectores, así que hoy vamos a reabrir, pase lo que pase“, afirmó la comerciante.

Junto a los empresarios, comerciantes y trabajadores, la marcha tuvo una amplia presencia de militantes de agrupaciones de derecha como Lega y Fratelli, partidos que actualmente sondean en primer y segundo lugar, debido a que son los únicos que se han opuesto sistemáticamente a las cuarentenas y han ganado el apoyo de todo el arco político por este tema.

Lega actualmente forma parte del gobierno de Draghi, un voto que el líder Matteo Salvini tuvo que dar para terminar con la crisis política que azotaba al país y poder destrabar el acceso al fondo de 200.000 millones de euros otorgados por la Eurozona para ayudar justamente a las pequeñas y medianas empresas afectadas por los confinamientos.

Sin embargo, el mandatario destinó el 37% de este fondo a la financiación de proyectos para la “defensa del clima y la biodiversidad, y todavía no ha anunciado ningún plan integral para ayudar a los comercios que ahora quiere volver a cerrar.

Por su parte, la otra agrupación de derecha que lidera las encuestas, Fratelli d’Italia, de la dirigente Giorgia Meloni, decidió no darle su voto de confianza a Draghi, lo cual los convirtió automáticamente en la única oposición en los papeles del actual gobierno.

Draghi tiene mandato hasta 2022, pero la crisis política que todavía acecha al país podría causar unas elecciones anticipadas. Según las principales encuestas, tanto Lega como Fratelli y Forza (el partido de Berlusconi) podrían formar gobierno con el 51% de los votos. Los tres partidos han prometido terminar con las cuarentenas.

Fuente: derechadiario.com.ar