Redacción BLes– El escándalo por las fiestas de los funcionarios británicos durante los encierros por la pandemia crece aún más, al saberse que también se efectuaron durante el período de duelo nacional por la muerte del príncipe Felipe, en abril del año pasado. 

Esta vez la indignación generalizada ha subido de tono y aumentan las exigencias de renuncia del primer ministro, Boris Johnson, mientras este se vio obligado a presentar disculpas al Palacio de Buckingham por al menos dos de las fiestas, de acuerdo con The Guardian del 14 de enero. 

“Es profundamente lamentable que esto haya tenido lugar en un momento de luto nacional. El Número 10 se ha disculpado con el Palacio”, comunicó el portavoz oficial de Johnson a los periodistas.

Es de recordar que en ese tiempo no solo se habían extremado las restricciones que prohibían las reuniones en el interior, intentando disminuir la intensidad de las infecciones, sino que se alteraron por completo los planes cuidadosamente elaborados para el funeral durante años.

En este contexto, los invitados se redujeron de 800 a 30. La Reina asistió al funeral con una máscara facial y distanciada de su familia, en el servicio en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Además, todos debían seguir los protocolos establecidos por la pandemia.

El coro se redujo a cuatro cantantes, y a los pocos invitados se les prohibió cantar. No hubo procesiones militares a través de Londres o en Windsor, y se pidió al público que no se reuniera en el castillo u otras residencias reales.

Por su parte, el exdirector de comunicaciones de Downing Street, Jonathan Haslam, expresó que la disculpa de Johnson por esos eventos careció de “sentido común” y “humildad”.

“Es una casa muy pequeña, Downing Street, y es muy difícil no saber lo que está pasando, el Primer Ministro nunca debería verse sorprendido por lo que ocurre en su propia casa”, dijo Haslam, según The Telegraph. 

Y agregó: “Me pareció que la disculpa que dio en la Cámara de los Comunes carecía de verdadero sentido común y humildad, y se vio socavada por el hecho de que supuestamente se paseara por el salón de té diciendo ‘me estoy llevando el golpe por nada que sea culpa mía’”.

Las fiestas habrían tenido lugar en Downing Street el 16 de abril de 2021, la noche anterior al funeral del príncipe Felipe.

En rechazo del comportamiento inadecuado de los funcionarios, varios diputados y parlamentarios de todo el país pidieron la dimisión de Johnson, entre ellos el líder de los tories escoceses, Douglass Ross, quien declaró que la posición del primer ministro “ya no es sostenible”. 

No es la primera vez que los funcionarios de Johnson son acusados de infringir las normas durante la pandemia, de hecho, la asesora del gobierno de Reino Unido, Allegra Stratton, renunció a su cargo por la misma falta ocurrida el 18 de diciembre del 2020.

Un video filtrado mostró a Strantton haciendo bromas sobre esa fiesta de navidad, mientras la población sufría por el encierro de la cuarentena.

A pesar de que los funcionarios negaron la realización de la fiesta, contactos de la BBC confirmaron que sí había tenido lugar, y en ella participaron: “varias docenas” de personas, de acuerdo con publicación del 8 de diciembre.

José Hermosa – BLes.com

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