Redacción BLes – Después de que la mayor aerolínea de Hong Kong perdiera recientemente a su director general, el británico Rupert Hogg, debido a la presión política que ejerce del régimen chino sobre la compañía en un intento por condenar las protestas antigubernamentales, la jefa de la Asociación de Tripulantes de Cabina de Cathay Dragon -segunda aerolínea de la región-, denunció que la despidieron por motivos políticos.

“Todos los empleados están siendo asustados, no sólo los tripulantes de cabina, sino también la dirección”, determinó Rebecca Sy, quién afirma que la despidieron, sin darle explicaciones, después de que los gerentes vieron y confirmaron sus mensajes relacionados con las protestas anti-Beijing en su cuenta de Facebook -afirmaciones que más tarde negaría la compañía-, de acuerdo a Reuters. 

“Mis colegas se sienten atemorizados por su ‘terror blanco’”, enfatizó el viernes en una conferencia de prensa convocada por la Confederación de Sindicatos de Hong Kong, usando una expresión que se ha vuelto común en la ciudad asiática para describir el “clima de miedo” que experimenta actualmente todo aquel que se atreve a presentar resistencia a las políticas de Beijing.

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Durante la conferencia, los portavoces de las asociaciones de trabajadores aseguraron que ya habían sido despedidas 14 personas por apoyar las históricas protestas que comenzaron hace tres meses contra el proyecto de ley de extradición del gobierno totalitarista chino, y que han acabado convirtiéndose en un movimiento pro-democracia, que busca garantizar que Hong Kong continúe manteniendo su régimen administrativo especial.

En ese marco, tanto los pilotos como la tripulación de Cathay Pacific señalaron, según Reuters, que dentro de la compañía se vive “una campaña de denuncias políticas, despidos y registros telefónicos por parte de funcionarios de aviación chinos”.

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El “terror blanco” se extiende a todos los sectores

Los empleados de distintos ámbitos, especialmente de la industria financiera, también expresaron su temor a ser delatados ante la dirección por sus colegas, si manifestaban cualquier simpatía por las protestas pro-democracia.

“Ahora la mejor manera es guardar silencio, porque la gente podría apuñalarte por la espalda sin ningún beneficio obvio”, dijo a Reuter un trabajador que prefirió quedar en el anonimato por temor a más represalias, tras explicar que un compañero del trabajo le reportó ante la gerencia.

También se registraron algunos casos extremos, en los que los involucrados denunciaron haber “recibido llamadas de las autoridades chinas después de publicar comentarios de protesta en Facebook”.

“Se siente como si estuviéramos de vuelta en la era de la Revolución Cultural”, dijo el ejecutivo de una gran empresa, en referencia a la campaña que lanzó el líder comunista Mao Zedong sobre China en 1966, en la que se animaba a la gente a informar sobre sus conocidos, amigos, colegas y familiares que no cumplían las directrices del régimen chino.

La presión también ha llegado al grupo de consultoras internacionales de referencia “Big Four” -Deloitte, PwC, EY y KPMG- que publicaron declaraciones públicas, por separado, expresando su apoyo al principio de independencia administrativa que disfruta Hong Kong conocido como “un país, dos sistemas”, y rechazando los actos violentos que se produjeron en la ciudad.

El medio estatal chino Global Times presionó y criticó a las “Big Four” por no mostrar una clara posición oficial sobre las protestas, argumentando “que las grandes empresas tienen la obligación de dar a conocer al público sus posturas al respecto”.

Como resultado a las presiones, muchas empresas de Hong Kong están optando por seguir la línea del Partido Comunista con el objetivo de evitar posibles repercusiones tras lo sucedido con la aerolínea Cathay Pacific.

Repercusiones económicas

“Si China sigue este enfoque, será muy perjudicial no sólo para los inversores extranjeros, sino también para la propia economía del continente”, alertó Ben Bland, analista de Bloomberg.

El especialista en negocios, y director del proyecto del sudeste asiático en el Instituto Lowy, aseguró que ahora empresas -como Cathay Pacific- que hasta la fecha se consideraban un puente lucrativo entre Oriente y Occidente por mantener su independencia del gobierno chino, podrían comenzar a perder credibilidad en los mercados ya que comenzaron a plegarse a todas sus demandas.

Asimismo, advirtió que las acciones que está llevando a cabo el gobierno chino acabarán desanimando a los inversores extranjeros “en un momento en el que su economía se está desacelerando y la intensificación de la confrontación con Estados Unidos está frenando el sentimiento empresarial”, explicó.

El problema podría incluso afectar, continuó diciendo, la “costosa campaña” que tiene en marcha el régimen comunista chino para “convencer al mundo” de que no tiene ningún poder sobre el grupo de telecomunicaciones Huawei, pese a haber sido capaz de influir en el cambio de director ejecutivo de la aerolínea Cathay Pacific, o más recientemente, en la renuncia de un miembro de la junta directiva de First Pacific Co., un conglomerado del sudeste asiático, a quien previamente había denegado la entrada en Hong Kong después de que este diera a conocer su oposición a las “reivindicaciones expansivas” de Beijing en el Mar de China.

Por todo lo mencionado, “China corre el riesgo de convertirse en víctima de su propio éxito”, porque si bien las corporaciones -debido a su “naturaleza egoísta”- cederían a las presiones del partido para proteger sus beneficios a corto plazo, el tejido empresarial acabaría deteriorándose a largo plazo, es decir, “el tamaño del pastel se reducirá”, concluyó Bland.

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