Redacción BLes – Charlotte Walker encontró el cuerpo sin vida de su hijo de cuatro años después de que muriera electrocutado por entrar en contacto con una lámpara de escritorio cuyo voltaje había sido modificado de 12 a 240 voltios.

El pequeño Oliver estaba jugando en una de las dos caravanas que sus padres habían comprado para vivir mientras reformaban su casa de campo en Laycock, Inglaterra.

Su madre lo halló tumbado en el suelo de la caravana destinada a ser su sitio de juegos, sosteniendo entre sus manos la lámpara negra modificada.

En un primer momento creyó que el pequeño estaba “jugando”, pero al descubrir que no era así comenzó a aplicarle la reanimación cardio pulmonar mientras su tío Ben Walker marcaba frenéticamente el teléfono de emergencia, el 13 de marzo del años pasado.

Condujeron a Oliver al Hospital Airedale, donde lo declararon muerto por electrocución en las “circunstancias más angustiosas imaginables”, describió el forense Martin Fleming de acuerdo al medio local Keighley News.

Un “aficionado competente”

Sus padres Charlotte y Andrew Walker y su hermana menor declararon que nunca antes habían visto la lámpara, cuyo cableado había sido dispuesto por un “aficionado competente” para que la electricidad no pasara por el transformador de su base y llegara directamente a la bombilla, según se dijo en el tribunal forense de Bradford.

“La lámpara… Nunca la había visto antes”, señaló la madre. “Lo único que se me ocurre es que la lámpara formaba parte de la caravana” cuando la compramos.

Las pesquisas policiales descubrieron que el dueño original de la caravana fue John Marsh, quien admitió ante la policía que también era el propietario de la lámpara, pero que no tenía conocimiento de cómo modificarla. “No tenía idea de que había una lámpara potencialmente fatal ahí dentro”, afirmó en persona ante la corte.

Marsh, había vendido la casa rodante -que originalmente no tenía suministro de electricidad- como chatarra a Wainman’s Dealers en Silsden, que luego la vendió a la familia Walker en diciembre de 2017.

Además la nueva instalación carecía de dispositivo de seguridad RCD o interruptor diferencial, encargado de dejar de suministrar instantáneamente corriente para evitar que se produzcan descargas eléctricas accidentales.

Por su parte, la Policía de West Yorkshire excluyó cualquier participación de terceras partes en el incidente.

El forense concluyó diciendo que Oliver “era un hijo, un hermano y un sobrino muy querido. Era muchas cosas para mucha gente. Oliver era un niño brillante con inteligencia más allá de sus años, que dejará un vacío masivo en sus vidas”.

En una declaración, la familia dijo: “Ninguna cantidad de tiempo podrá curar el dolor que sentimos después de perder a nuestro hermoso niño -nada puede preparar a ningún padre para la pérdida de un hijo-. Oliver vivirá en nuestros corazones para siempre”.

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Temas: Categorías: Mundo