En una tajante decisión, Rusia corta sus vínculos con la OTAN y profundiza el conflicto con Estados Unidos, que revivió con la llegada de Biden al gobierno.

El Kremlin suspenderá indefinidamente su misión en Bruselas ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como la misión de la organización internacional basada en la embajada de Bélgica en Moscú, luego de una creciente tensión entre Estados Unidos y Rusia desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.

La semana pasada, el gobierno demócrata le pidió a la OTAN que retire las acreditaciones a ocho emisarios rusos, acusados de espionaje, lo cual fue rápidamente acatado por la alianza, y generó la furia del presidente Vladimir Putin.

Después de ciertas medidas adoptadas por la OTAN, las condiciones básicas para un trabajo en común han dejado de existir”, indicó ayer el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, precisando que la decisión de Moscú entrará en vigor el 1° de noviembre.

Lavrov también anunció el cierre de “la oficina de información de la OTAN” en Moscú, que tiene por misión oficial “mejorar el conocimiento y la compresión mutua”. Según el canciller ruso, a partir de 2014, “la OTAN redujo sensiblemente los contactos con nuestra misión. En el plano militar, no hubo ningún contacto desde entonces”.

El ministro ruso insistió además en que la Alianza “no tiene interés en dialogar y promover un trabajo de igual a igual”. No viendo ninguna perspectiva de mejora “en un futuro próximo”, en caso de “urgencia” la OTAN podrá contactar al embajador ruso en Bélgica, que permanecerá en funciones”, concluyó Lavrov.

Este nuevo enfrentamiento ruso-occidental es producto de un cambio de política exterior que Biden promovió en los últimos meses, quitando el foco de China y volviendo a ponerlo en Rusia, quien se aprovechó de la debilidad de Obama en 2014 y anexó el territorio ucraniano de Crimea.

 Fuente: derechadiario.com.ar

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.