Redacción BLesLas investigaciones sobre el ahora no tan misterioso origen del virus PCCh (Partido Comunista de China), revelan que un reconocido científico chino que trabajó en universidades estadounidenses, solicitó la patente para la vacuna solo cinco semanas después de que el régimen declarara la transmisión entre humanos.

Yusen Zhou se registra como el inventor principal para la patente a nombre del “Instituto de Medicina Militar, Academia de Ciencias Militares del EPL”, que sirve al PCCh, según informó The Australian el 4 de junio. 

Zhou falleció misteriosamente tan solo unos pocos meses después, a los 54 años, y pese a haber desarrollado una brillante carrera y de haber sido condecorado por sus servicios para el ejército, no se le concedió ningún reconocimiento oficial. Solo una escueta notificación en un diario dio cuenta de su muerte. 

Por su parte, el investigador médico de la Universidad de Flinders, en Australia, Nikolai Petrovsky, que trabajó creando una vacuna contra el virus PCCh, dijo que era un “logro notable”, desarrollarla en tan poco tiempo como lo hicieron Zhou y su equipo.

Ante este ‘logro’, no  descartaba la posibilidad de que estuvieran trabajando en ella desde antes. 

“Esto es algo que nunca hemos visto logrado antes, lo que plantea la cuestión de si este trabajo puede haber comenzado mucho antes”, comentó Petrovsky.

Por otro lado, la compleja trama del origen del virus involucra a altos funcionarios estadounidenses, quienes trataron de desviar la atención del origen en el Laboratorio de Virología de Wuhan, China, haciendo sospechar que tal vez querían eludir su posible responsabilidad. 

“Eran reacios a dar crédito a la teoría de que el Covid-19 podría ser el resultado de una fuga de laboratorio, por temor a que exponga su complicidad en la provisión de fondos a una instalación que las agencias de inteligencia sospechaban que podría haber desencadenado la pandemia”, según la escritora e investigadora Sharri Markson.

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Markson prepara el libro “Lo que realmente ocurrió en Wuhan” (What Really Happened In Wuhan, en inglés). También informó sobre los proyectos del PCCh sobre armas biológicas para una eventual tercera guerra mundial, años antes. 

“Científicos militares chinos hablaron sobre el armamento de los coronavirus del SARS cinco años antes de la pandemia del COVID-19 en un documento que también predijo que una tercera guerra mundial se libraría con armas biológicas”, escribió en uno de sus tuits. 

Por otro lado:  “El Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, dirigido por el doctor Anthony Fauci, había financiado desde 2014 una peligrosa investigación de laboratorio en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV) para rediseñar los coronavirus de los murciélagos y hacerlos más infecciosos con fines experimentales”, publicó Japan Times. 

En este contexto, el presidente estadounidense, Joe Biden, no solo no siguió el proyecto iniciado por su antecesor para reestructurar la OMS, seriamente implicada en la desastrosa dispersión del virus por el mundo, sino que se reincorporó a ella en el primer día de su mandato.

Más aún, firmó el 26 de enero una orden ejecutiva dirigida a las agencias federales, calificando de racista cualquier referencia a la pandemia por la “ubicación geográfica de su origen”, enfriando la posibilidad de hacer responsable al PCCh de todas las muertes y daños causados por el virus, como han propuesto muchos legisladores. 

Así: “Biden convertía en política oficial de Estados Unidos la disociación del virus de su fuente de origen: China. Sin embargo, todavía se considera correcto referirse a las variantes del virus por su origen geográfico”, sostiene el autor Brahma Chellaney.

José Hermosa – BLes.com