Redacción BLesUn grupo de terroristas del Estado Islámico ha atacado una prisión siria que alberga a muchos de sus miembros el jueves 20 de enero. Luego de liberar a varios de ellos, tomaron posesión de las instalaciones dejando como rehénes a unos 850 niños. Los enfrentamientos con las las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) que buscan recuperar el control de las instalaciones no han finalizado y ha dejado por lo menos 200 muertos hasta el momento.

El conflicto comenzó el jueves de la semana pasada cuando un coche bomba impactó cerca de las puertas de la prisión de Ghuwayran, en Hasakah, al noreste de Siria, según reportó The Guardian.

Tras el impacto del coche bomba murieron al menos 23 miembros de las SDF lideradas por los kurdos, y permitió la fuga de muchos miembros del ISIS que allí se encontraban cumpliendo condena. 

Los combatientes del Estado Islámico se atrincheraron en las casas alrededor de las instalaciones de la prisión, a veces usando a los residentes como escudos humanos.

Paralelamente la superpoblada prisión fue tomada hasta el día de hoy por los presos, gran parte miembros del ISIS, quienes han mantenido intensos combates armados contra las SDF y las tropas estadounidenses.

La prisión cuenta además con alrededor de 850 niños menores de edad, algunos de hasta 12 años, que se encuentran detenidos allí. UNICEF publicó una alerta el 25 de enero reportando que los menores podrían estar siendo utilizados por los terroristas en las instalaciones y obligados a tener un papel activo en los enfrentamientos entre los detenidos y las fuerzas de seguridad.

La mayoría de estos niños son sirios e iraquíes, mientras que el resto son de otras 20 nacionalidades, reporta el informe. Ninguno de ellos ha sido acusado de ningún delito de derecho nacional o internacional lo cual ha sido denunciado por los organismos de derechos humanos en reiteradas ocasiones. 

“UNICEF ha estado preocupado durante mucho tiempo por los niños detenidos en este centro debido a las malas condiciones físicas en general, los servicios limitados, el hacinamiento y la falta de atención sanitaria y de salud adecuada. Los niños tienen poco o ningún contacto con sus familias, no tienen acceso a la educación y enfrentan un destino incierto”, describe el informe.

Juliette Touma, jefa regional de comunicación e incidencia en Medio Oriente y África del Norte de UNICEF, dialogó con Reuters y manifestó suma preocupación por la situación que están viviendo los menores en la prisión siria, asegurando que cada minuto que pasa la vida de ellos está corriendo peligro.

Los niños fueron detenidos provisoriamente durante las campañas respaldadas por Estados Unidos que finalmente expulsaron al Estado Islámico de su último enclave territorial en Siria en 2019.

Las organizaciones de derechos humanos han manifestado su preocupación respecto a que las fuerzas kurdas, que quedaron como responsables de estos niños, los han mantenido hasta hoy en prisiones improvisadas y superpobladas en condiciones inhumanas como sería el caso de la prisión en Hasakah.

ISIS, ha llevado a cabo ataques regulares contra objetivos kurdos y gubernamentales particulares en Siria desde que fueron obligados a dejar la región en 2019. 

La mayoría de sus ataques guerrilleros han sido contra pequeños objetivos militares e instalaciones petroleras en áreas remotas, pero la fuga de la prisión de Hasakah podría marcar una nueva fase en el resurgimiento del grupo terrorista.

Andrés Vacca – BLes.com