Redacción BLes – A medida que la red de telefonía 5G se expande por el mundo, el servicio empieza a plantear serios cuestionamientos sobre las implicaciones para la salud de las personas. Suiza se encuentra entre los países de Europa en donde se ha propagado un temor latente ante la radiación de las antenas en el servicio móvil.

De acuerdo con un artículo del Financial Times, Suiza fue uno de los primeros países que comenzó a implementar la red 5G, sin embargo, la preocupación que comenzó a generarse debido al impacto que podría traer para la salud llevó a que en el país se implementara una suspensión del servicio a término indefinido.

Como señala el portal informativo suizo Swissinfo.ch, cerca de 2.000 personas llegaron a movilizarse en Suiza para oponerse a la propagación de la tecnología 5G en todo el país.

Las masivas movilizaciones se desplegaron a lo largo de 16 ciudades entre las que se encuentran Zurich y Berna, e incluso también hubo una concentración frente al edificio de las Naciones Unidas ubicado en Ginebra, según el medio antes citado.

Pero los cuestionamientos sobre los efectos a largo plazo que conlleva la red móvil 5G no sólo son un tema que concierne solamente a Suiza, ya que el pasado 25 de enero distintas organizaciones científicas y ambientales de distintos países se unieron para exigir a la ONU, la OMS y la Unión Europea, que no se implemente la red 5G, según la organización encargada de convocar al evento de alcance mundial.

Hasta ahora no hay claridad o evidencias científicas que den soporte sobre los efectos adversos relacionados con los campos electromagnéticos que generan las redes inalámbricas de la tecnología 5G ofrecida por las compañías de telecomunicaciones.

No obstante, la OMS junto a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) han clasificado todas las radiaciones de radio frecuencia (entre las que se encuentra las señales móviles) como “posiblemente cancerígenas”, según informó la BBC.

Del mismo modo, distintos expertos han concluido que la contaminación por radiación electromagnética ha sido un problema incluso antes del 5G, enfatizando en el hecho de que se debería de reducir considerablemente las fuentes de “electrosmog”.

En cuanto a la implementación de la tecnología inalámbrica 5G, el servicio requiere que los operadores agreguen equipos 5G a los mástiles móviles existentes con el fin de emitir señales más potentes, según un informe de Bloomberg Businessweek.

Como indica Bloomberg, los mástiles habilitados para la red 5G emplean un proceso de alta energía conocido como ‘formación de haces’ para transmitir solo a dispositivos que puedan leer las señales.

Tal aumento en la intensidad energética es lo que ha llevado a que se genere una alarma sobre los riesgos para la salud por parte de distintos grupos activistas.

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