La propuesta de vacancia en contra de Castillo ingresó al Congreso con 28 firmas y requerirá del respaldo de 52 diputados para debatirse.

La posibilidad de que el presidente izquierdista de Perú, Pedro Castillo, se convierta en el tercer mandatario destituido por el Congreso está latente. Esta es un escenario que podría darse, luego que se formalizara la moción de censura por incapacidad moral que hizo la oposición parlamentaria compuesta por Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País ante el pleno.

Con 28 firmas —dos más de las necesarias— la tercera vicepresidente del hemiciclo, Patricia Chirinos, logró ingresar la propuesta que requerirá del respaldo de 52 diputados —equivalentes al 40 % de los curules— para que ser admitida a debate, de acuerdo con lo que informó en Twitter. 

Si en la sala hay acuerdo y el apoyo necesario, el Congreso programará en la agenda una sesión donde Castillo tendría un derecho de palabra de una hora para ejercer su defensa en compañía de un abogado. Después de escuchar a las partes, se sufragaría por el acuerdo de vacancia. Este requiere de una votación calificada no menor a los dos tercios del número legal de congresistas. En este caso se habla de 87 votos.

La oposición a Castillo tiene en este momento 43 votos compuestos por la bancada de Avanza País, que tiene 10 integrantes, Fuerza Popular que suma 24 integrantes y Renovación Popular, que actualmente cuenta con 9 miembros que están a favor.

Por definirse estarían los 6 votos de Somos Perú, sumado a los 5 de Podemos Perú y por último, 4 más de los llamados «No agrupados».

Las bancadas en contra son Acción Popular  con 15 miembros, la Alianza Para el Progreso con 15 votos también y el partido de Castillo, Perú Libre cuyo número es el más abultado: 37 miembros. Lo que tiñe de tensión el ambiente es que Waldemar Cerrón, vocero de la tolda, no descarta un giro en la postura, porque “la realidad cambia constantemente».

Es evidente que un cambio de este modo sería una estocada de la organización después de los múltiples conflictos entre Castillo y el fundador de la tolda, Vladimir Cerrón, por las “cuotas de poder” que le negó el mandatario en el nombramiento de tren ministerial.

El tercero en la lista

Castillo abultaría la lista de destituciones. Ocuparía el tercer lugar de los despreciados por el Parlamento desde que se incluyó la vacancia en la Constitución en 1993.

Su nombre estaría al lado del expresidente Alberto Fujimori, el primero en caer luego de la revelación de los “vladivideos” que comprobaron el pago de sobornos de su gobierno a opositores políticos. El 21 de noviembre del 2000, el Congreso aprobado su moción con 62 votos a favor, 9 en contra y 9 abstenciones. Luego de esta votación se procedió a modificar el reglamento del Parlamento para elevar el número de votos necesarios.

 

Aún con el techo más alto para este mecanismo, el 9 de noviembre de 2020, 105 votos vacaron por incapacidad moral permanente al expresidente Martín Vizcarra, por los presuntos actos de corrupción cometidos durante su gestión como gobernador de Moquegua que, hasta la fecha son investigados por el equipo especial Lava Jato.

Tras la vacancia de Vizcarra Cornejo, asumió la presidencia de la República el entonces titular del Poder Legislativo, Manuel Merino. Sin embargo, luego de seis días en el cargo y ante las protestas que dejaron dos muertos y decenas de heridos, el congresista renunció al cargo.

Esta vez, según la sucesión constitucional, en caso de que se apruebe la vacancia del cargo, el cargo de jefe de Estado quedaría en manos de la vicerpresidente, Dina Boluarte, indicó Gestión.

En desacuerdo

Castillo critica la medida porque “piden vacancia a una persona elegida por el pueblo cuando estamos fajándonos para darle gas a todos los peruanos. He pasado luchas cruentas y hoy que soy gobierno no retrocederé”.

Sin deseos de recular, sus respaldo contratacan. La congresista Silvana Robles de Perú Libre presentó una moción de censura contra Patricia Chirinos por plantear la vacancia del presidente como “evidencia de que sí forma parte de la agenda de algunas bancadas intolerantes, que promueven la inestabilidad política y la gobernabilidad”.

Cree que este episodio “forma parte de un conjunto de actos desestabilizadores que impulsan algunas bancadas en la misma dirección de debilitamiento político de la Presidencia de la República que no están orientadas a resolver problemas sino a generarlos, sin otra motivación que el desprecio a la decisión democrática del pueblo”.

Gabriela Moreno – Panampost.com