Maxwell es la hija menor del magnate de los medios británicos Robert Maxwell, con quien se dice que tuvo una relación muy cercana.

Tras el supuesto suicido del magnate Jeffrey Epstein en una cárcel de Nueva York, nuevas preguntas sobre las acusaciones de abuso sexual han salido a la luz.

Una de ellas es quién era Ghislaine Maxwell, quien fue ex novia del multimillonario.

Recientemente en el documental de Netflix “Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico”, se menciona que ella era parte del círculo de abuso a menores que el pedófilo cometía.

En la investigación, hay relatos de las sobrevivientes que acusan que el convicto abusador sexual usaba su riqueza y poder para perpetrar sus delitos.

Maxwell es la hija menor del magnate de los medios británicos Robert Maxwell, con quien se dice tuvo una relación muy cercana.

La misteriosa muerte de Robert siempre ha dado de qué hablar.

Fue hallado muerto en una embarcación que le había regalado a su hija.  El cuerpo del empresario de origen checo apareció frente a las islas Canarias de España en noviembre de 1991.

Ella se instaló en los Estados Unidos tras la inesperada muerte de su padre.

Se relacionó entonces con Epstein, implicado en asuntos de prostitución de menores.

Maxwell tuvo un rol importante para el establecimiento de conexiones políticas y sociales internacionales creando una red que incluía personalidades notables como por ejemplo el Príncipe Andrew, Bill Clinton y el abogado estadounidense Alan Dershowitz.

También fundó el Proyecto TerraMar, un grupo de protección del océano que fue activo a partir de 2012.

Luego de haber conocido a Jeffrey Epstein su relación evolucionó con el tiempo, se dice que pasó de pareja sentimental a ser su asistente y confidente.

La primer demanda civil de una joven, conocida como Virginia Giuffre, apareció en 2015 y acusó a Maxwell de reclutarla en 1999, cuando era menor de edad, y de prepararla para proporcionar servicios sexuales a Epstein. 

Según la BBC, Maxwell tildó entonces a Giuffre de mentirosa y la joven le interpuso una demanda a Maxwell por difamación que las partes resolvieron antes de llegar a juicio en 2017.

La socialité británica niega haber sido parte de ninguno de los esquemas sexuales de su ex novio.

Sarah Ransome, una joven que señala fue víctima de Epstein, también acusó a Maxwell.

“Ghislaine controlaba a las chicas. Era como la madame“, dijo Ransome en el programa BBC Panorama.

“Ella era como de los elementos básicos de la operación de tráfico sexual y siempre visitaba a Jeffrey en la isla (donde vivía el empresario) para asegurarse de que las chicas estuvieran haciendo lo que se suponía que debían estar haciendo”, declaró.

“Ella sabía lo que le gustaba a Jeffrey. Con intimidación ayudó a mantener los estándares de Jeffrey, intimidaba a las chicas, así que esto fue un esfuerzo conjunto”, señaló.

Según una declaración jurada y la solicitud de una orden de allanamiento, en marzo de 2005, una niña de 14 años le dijo a un detective que una mujer que trabajaba para Epstein la llevó a su casa de Palm Beach en febrero y le dijo que subiera las escaleras. 

La víctima recordó que había un mural de una mujer desnuda en la habitación, así como varias fotografías de mujeres desnudas en un estante.

Según la víctima, “la mujer la llevó a una habitación que tenía una mesa de masaje”, agregando que la mujer sacó lociones y luego se fue.

“Poco después, Epstein entró usando solo una toalla y le dijo a la víctima que se quitara la ropa”, según los documentos de la corte, que agregaban que “se mostró severo cuando le dijo que se quitara la ropa“.

La declaración jurada decía: “Epstein le ordenó que le diera un masaje mientras estaba desnudo y supuestamente se tocaba”.

Epstein le pagó a la víctima 300 dólares en efectivo, según documentos judiciales.

Varios medios señalaron que Epstein le compró a Maxwell una casa en el barrio de Manhattan de Nueva York por 5 millones  de dólares y ella lo acompañaba regularmente en su jet privado en viajes por todo el mundo.

Se dice que desde joven fue una persona con numerosos contactos en la clase alta y que fue ella quien le presentó a Epstein a muchos de sus amigos ricos y poderosos, entre ellos, el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton y el príncipe Andrés, duque de York.

Se cree que después de que Epstein afrontó un proceso legal por prostitución de menores en 2008, ella comenzó a alejarse de él.

Epstein fue detenido el 6 de julio del 2019 tras aterrizar en Nueva Jersey acusado de tráfico sexual de menores, cargos parecidos a los que afrontó hace una década en Florida y que sorteó con un acuerdo con la Fiscalía.

El millonario estaba encerrado sin fianza en una penitenciaría de Nueva York a la espera de juicio.

Epstein intentó suicidarse aparentemente el 23 de julio, algo que finalmente logró en un segundo intento el 10 de agosto.

Aunque el forense confirmó el suicidio como causa de la muerte, el hecho de que no estuviese sometido a vigilancia tras el primer intento generó múltiples teorías dadas las influyentes amistades del millonario, entre ellas el príncipe Andrés de Inglaterra.

Jurado de Nueva York considera a Maxwell culpable de tráfico de sexo con menores

La británica Ghislaine Maxwell pasará el resto de su vida en la cárcel tras ser declarada por un juzgado de Nueva York culpable de cinco cargos relacionados con el tráfico sexual de menores de edad para “ofrecerlas” a Jeffrey Epstein.

Tras seis días de deliberaciones y cuando parecía que el jurado se inclinaba en favor de las tesis de la defensa de Maxwell, el jurado respondió “culpable” a cinco de los seis cargos que se le imputaban, el más grave de ellos por tráfico sexual de una menor entre los años 2001 y 2004, es decir, cuando la víctima tenía 14, 15 y 16 años.

Solo por ese delito, el juez podría condenarla a 40 años de cárcel, pero además hay que sumarle todos los otros cargos (“conspiración”, “transporte”, “incitación”), todos relacionados con facilitar el tráfico sexual para Epstein, quien se suicidó en prisión en el verano de 2019 antes de que pudiera ser juzgado por varios casos repetidos de abuso sexual.

La jueza Alison Nathan tiene ahora un tiempo indeterminado para pronunciar la sentencia.

Al escuchar el veredicto, Maxwell no se inmutó, según varios testigos presentes en la sala, y mantuvo la compostura dando sorbos a una botella de agua mientras susurraba algo al oído de su abogada; esto, pese a que en los días pasados se la vio hacer gestos con su equipo de defensa que parecían traducir un cierto optimismo.

El entorno de Maxwell ha criticado que se le quiera hacer pagar por los delitos de Epstein, que nadie ha puesto en duda durante el proceso, y ha desvinculado a Ghislaine, quien acaba de cumplir 60 años el pasado sábado, de los episodios de abusos sexuales cometidos en las distintas mansiones de Epstein que ella administraba con mano de hierro.

Un empleado de una de las mansiones declaró en el juicio que Maxwell había ordenado al personal “no ver, ni oír, ni decir” nada de lo que sucedía dentro de esa casa.

Fueron finalmente los testimonios de cuatro víctimas —”Carolyne”, “Jane”, “Kate” y Anne, tres de ellas anónimas y con nombres falsos— las que parecen haber pesado en el ánimo del jurado, dadas las grandes coincidencias en los testimonios de todas ellas.

Describían a una mujer “sofisticada” que se acercó a sus víctimas en momentos de gran desarraigo familiar y personal y les prometió ayuda en sus carreras, antes de convencerlas para que viajaran a las mansiones de Epstein donde, una vez allí, les proponía participar en lo que llamaba “masajes” para el magnate.

“A sus ojos (de Maxwell), ellas no eran más que basura” —exclamó la fiscal Maurene Comey en su último alegato ante el jurado— .¿Quién les iba a creer?”, dijo en relación al aplomo con el que Maxwell siempre negó los hechos.

Pero Maxwell fue muy lejos, pues no solo engañó, transportó y sedujo a las menores; al menos en tres ocasiones les tocó los pechos y las caderas antes de las sesiones de “masajes”, como si las evaluara, y a una de ellas le llegó a decir que “tenía un bonito cuerpo para el señor Epstein“.

Sexo, poder y dinero

La fiscalía ha tratado de circunscribir el juicio a Maxwell a episodios concretos y reales de abuso sexual, pero sobre el proceso ha planteado todo el tiempo la sombra de numerosas personalidades de cuya amistad se jactaba Epstein y que en un momento u otro pasaron por sus mansiones.

Se ha mencionado en las diferentes sesiones a el expresidente Bill Clinton, al fundador de Microsoft Bill Gates, al príncipe Andrés de Inglaterra, el actor Kevin Spacey y varios senadores estadounidenses, todos ellos amigos más o menos cercanos de Epstein.

Pero la fiscalía desvinculó del juicio incluso a Virginia Giuffre, la mujer que acusa al príncipe Andrés de Inglaterra de abusar de ella cuando solo tenía 17 años en una de las casas de Epstein, a lo que el príncipe declaró que ni siquiera conocía a esa mujer, pese a que una fotografía que ha recorrido el mundo lo muestra agarrándola por la cintura con Maxwell en un segundo plano.

Maxwell, que tras el suicidio de Epstein estuvo huida y en paradero desconocido durante un año entero, fue finalmente detenida en una mansión rural de New Hampshire.

Poseedora de tres pasaportes, el juez apreció riesgo de fuga y decretó para ella prisión provisional; ahora pasará décadas sin ver la luz.