Rafael es un niño autista que a los dos años y medio todavía no hablaba y por eso su madre, Juli Lanser Mayer, lo llevo al neuropediatra quien no supo decirle si lo lograría, sin embargo, cuando a los cuatro fue a la pediatra empezó a hablar, pero en inglés, porque desde los dos años no hacía más que ver videos en ese idioma.

“Me quedé preocupada porque, de repente, comenzó a hablar como si hablara el idioma con fluidez, sin haber recibido clases ni salido del país”, dijo la madre que vive con su esposo y sus otros tres hijos en Timbó, en el estado de Santa Catarina,  al sur de Brasil, según publicó el 8 de julio BBC News Brasil.

 Rafael, el niño autista que ya habla 9 idiomas
Juli, la madre, y Rafael

“Pensaba que ponía los videos en otro idioma porque no sabía cómo jugar con la tableta, así que yo siempre cogía el dispositivo y le ponía una animación en portugués”, explicó Juli ante la insistencia del niño para ver los programas en inglés.

Hoy, a los 7 años, Rafael ya ha aprendido nueve idiomas: esperanto, el lenguaje de señas brasileño, portugués, español, ruso, japonés, alemán e italiano y comenzó con el árabe.

Tal eficiencia en el aprendizaje de los idiomas se origina en una de las características del autismo: la hiperconcentración que es la capacidad que las personas diagnosticadas con Trastorno del Espectro Autista (TEA, por la sigla) pueden desarrollar para mantener la atención centrada en un interés específico, como idiomas, astronomía o música, sin atender otra información.

 Rafael, el niño autista que ya habla 9 idiomas
Rafael y su familia.

Rafael es el tercero de los cuatro niños de la familia y el único con autismo; sus hermanos se desarrollaron normalmente.

“Cuando quiere aprender un idioma, permanece concentrado durante un mes, pero no habla todos los idiomas todo el tiempo, solo el inglés lo habla todo el día, es con el cual se siente cómodo”, aclaró su madre.

 Rafael, el niño autista que ya habla 9 idiomas
Entre las dificultades de las personas con síndrome de TEA están las de socializar y comunicarse adecuadamente.

El TEA se debe a una diferencia en la forma en que se desarrolla el cerebro de una persona. Por otro lado, entre las dificultades de quienes lo padecen están las de socializar y comunicarse adecuadamente, y se manifiestan desde los primeros años.

José Ignacio Hermosa – BLes

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