La dictadura había fijado un tipo de cambio artificialmente bajo para las transacciones oficiales pero, ante la urgencia de divisas, se rindió al verdadero precio del mercado negro.

En Cuba la gran urgencia por divisas extranjeras hizo que la dictadura, una vez más, tenga que hacer un alto en sus dogmáticos y fracasados principios socialistas, para sortear los problemas del mundo real.  No es ni la primera ni la última vez que lo hace. La historia cubana, desde que comenzó a transitar la pesadilla comunista en 1959, está plagada de contradicciones económicas, sobre todo en momentos de grandes necesidades. Como ocurrió en el período postsoviético y prechavista, cuando tuvieron que liberar el dólar ante la inevitabilidad del colapso, ahora Miguel Díaz-Canel tuvo que reconocer el valor real de la moneda estadounidense tras el fracaso total que generó su control de cambios con tipo de cambio fijo artificial.

En medio del desabastecimiento energético, y con cortes de energía programados e informados previamente por la compañía estatal que mal abastece a la población, la dictadura cubana necesita con desesperación todos los dólares que pueda conseguir. Al estilo kirchnerista, que justifica todos los males argentinos con Macri, la guerra y la pandemia, el régimen comunista hace lo mismo con las mismas variables, pero cambiando el “ah, pero Macri” con el “bloqueo”. Esta semana, para que los dólares entren a los conductos oficiales, las autoridades decidieron dejar sin efecto el tipo de cambio que habían fijado artificialmente, para reconocer el valor del mercado negro “capitalista” de las calles de La Habana, esquivo a las regulaciones estatales de la burocracia.

Y el salto en el tipo de cambio, que muchos podrían denominar “devaluación”, no fue pequeño. De los 24 pesos cubanos que marcaban las pizarras formales, el Estado ahora está dispuesto a entregar los 120. Es decir, el valor actual del dólar en Cuba. Lo que podríamos denominar técnicamente “el precio”. Es que, cuando el valor está fijado artificialmente, no se trata de un “precio”. Es una resolución administrativa que genera sobrantes o faltantes, cuando se ubica por arriba o por debajo del precio real de mercado.

«Hemos considerado que la tasa de cambio de 120 pesos cubanos por el dólar, que es la moneda que se toma de base para después establecer el tipo de cambio con el resto de las monedas, es la tasa que nosotros consideramos que va a tener más expectativa», dijo sin ponerse colorada la titular del Banco Central de Cuba. Y sí, mientras la calle ofrecía 120… ¿quién iba a venderle al régimen por 24?

A pesar del delirante y “argentino” control de cambios, que generó el lógico y predecible “blue cubano”, desde el monopolio monetario de la isla dieron a entender en los últimos años que aprendieron una lección importante: la inevitabilidad de la ley de la oferta y demanda de los pesos que emiten. Ahora, si ven que a 120 les empiezan a llegar algunos dólares y se dedican a prender las impresoras para atraer más divisas…la realidad les va a recordar duramente las lecciones más básicas de economía.

Por Marcelo Duclos – Panampost.com